
La resonancia interior de buscar y ya no querer encontrar algo rulea hoy. Anoche soñe con hormigas saltando en paracaídas absortas en felicidad de opio, tratando caer sobre mis sábanas rojas tendidas en un cuarto obscuro. En eso pasó un tren bala a mínima velocidad y les interrumpió la caída. Murieron descuartizadas y sin lamentarse, como a sabiendas de que la caída, aún con un amortiguador, nunca es eficiente.
Desperté lentamente y escuché un tren a lo lejos. Cuando chingados me aplastó a mí? nunca me dí cuenta. O quizás siempre he vivido descuartizado, fragmentado, y no tuvo efecto sobre mi corporeidad.