En esta semana, en estos días que pasaron, yo pensé que nadie había podido atravesar la estúpida barrera que siempre levanto. Me equivoqué. En esta semana hice nuevos amigos, viejos amigos regresaron para decirme tres palabras, y, la persona a la que más quiero en el mundo, me hizo ver que invariablemente no soy el ingenioso hidalgo solitario que creo ser; me hizo ver que poseo un espejo, y que no estoy tan solo como pretendo.
Uso este espacio circular para agradecer a mis amigos, y a los que se integran.

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