Sobre el sabor
picante y prohibido
del infinito de tu universo.
¿tus pechos siempre han estado allí?
¿o alguna vez los has ocultado bajo la timidez de la convención social?
¿o los dejas en casa cuando vas a misa?
deberías hacerlo.
Tu carne es el fuego digno del abismo infernal
en el cual mi propio ser se pierde
y luego busca redención desesperada mediante la conversación póstuma.
¿has notado las flores que te regalé?
¿has notado las caricias posteriores que hice en tu frente?
¿has notado que soporto tus devaneos cuando estas de compras?
¿has notado que te soporto cuando manejas mal?
es penitencia
penitencia exigida por mi alma para evitar que se vaya al infierno
por devorar tan plácidamente tus pechos abismales
infinitos
y desesperadamente refulgentes en fogosa pasión.
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