Después de preguntarle la edad, (la cual me pareció muy adecuada para la ocasión), me invita a ir a su departamento sólo para ver su pintura estilo puntillista que colgaba sobre un desvencijado sofá en el centro de su sala.
Sí, como no, pensé suspicazmente, en un acto de inteligencia post estado etílico.
Cambié la conversación con un gran detalle (¿te chingas otra cerveza conmigo?) y me contó que en realidad lo suyo lo suyo era la cantada género cristiano. que su viejo era un chamán venido a menos en Catemaco Veracruz y que había tenido que pasar varias cosas para cambiar su "vocación" por el tubo.
Bad Romance suena en la pista. me comenta que la que subió es la "gótica" del table dance.
que no le cae bien a las demás compañeras de trabajo, y que es una pose, que en verdad ella es la verdadera gótica. que es fan de lacrimosa.
Cambio de nuevo la conversación. miro a otro lado y descubro que en una de las piruetas la chica en turno casi se rompe la cadera al resbalarse del tubo con sus manos (y de paso la frente y las nalgas) sudorosas por la labor propia de su trabajo. Pocas personas nos damos cuenta, por las oscuridad del lugar. La mesera lesbiana se acerca, todo esta bien, sólo un ego profesional vencido al ver correr a la chica hacia su privado.
Regreso mentalmente a la conversación.
Ahora estamos en la etapa de los hijos y que todo lo hacemos por ellos. Hasta coger con gente extraña, estoy en un momento en el que le creo todo, le haría y le pagaría todo.
La mente humana es fascinante bajo presión.
Alguien grita de emoción, y se escuchan aplausos. La chica devlyn (porque se quita todo menos los lentes de mica transparente como de comercial chafa de miguía) sube a la pista y al parecer tiene admiradores, los rancheros borrachos que juegan entre ellos para ver quien lanza la mirada mas rara y morbosa posible, mientras escupen hacia un lado.
Regreso a la conversación, me pregunta sobre lo que hago, mi edad y como me siento... no siento empacho en mentirle en las tres cosas, pintando un escenario de mega semental (trabajo en la construcción, tengo 28 años y me siento mega caliente) para acelerar el proceso y evitar gastar los 150 varos que cuesta la cheve "de la damita".
Nos interrumpe la mesera lesbiana. Le toca a mi compañera de borrachera subir al escenario.
Se disculpa conmigo con un beso etílico y un aroma insistentemente sexual. El pelo húmedo de una mujer casi borracha aveces (recalco - aveces) huele bien.
Se va.
anuncian tercera llamada, y yo pido la cuenta.
Me acerco a la puerta y volteo a ver el centro del lugar.
Creo que le rompí el corazón.
Aunque estamos a mano porque ella me rompió la quincena.
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