4 de noviembre de 2007

Tan iluso

La ilusión inconcebible de vivir sin emoción fue el tópico de la semana.

Vamos, que en alguna etapa obscura de nuestra vida necesariamente no encontramos motivación alguna para seguir viviendo, caer en algo comúnmente denominado "piloto automático"

Alguna vez probé la emoción de querer acabar con todo, mediante cortes selectos en las muñecas de plástico, y en otras con la degustación de pastillas que ahora que hago memoria eran para malestares reumáticos (tuve una semana llena de contracciones de músculos, quizás un día debido a las reacciones propias de tantas pastillas absorbidas, los dias siguientes fueron puro placebo chantaje-emocional)

Me dá un poco de penilla admitir que solo las tomé para tener una excusa para hablarte por teléfono y dejaras lo que sea que estuvieras haciendo y venir por mí. Y más penilla me dió porque llegaste con una dotación exagerada de leches de sabores (por ese mito urbano que la leche te cura la irritación de lo que tragaste) . Y ni decir que soy intolerante a la lactosa y me las tuve que zampar a regañadientes.

En esta semana me curé un poco. según mi top ten esta muy inn emocionarme de saber que nada me causa emoción. Ser indiferente con un gesto muy giocondiano. El prófugo.

Otra cosa más: aprendí o por lo menos reafirmé eso de no esperar nada de la gente. que si algunos amigos o conocidos son harto estúpidos o vanales, que si el grupo no admite nuevos integrantes, que el rechazo, que el fanatismo. Bravo. allá ellos. Se podría decir que me puse a dieta de cosas sintéticas. siempre me han gustado las sombras.

Como cuando tomé la vía rápida y llegué tarde.
O cuando aplique sepia en photoshop y quedó neón.
O como cuando a pleno orgasmo dije tu nombre y 24 mil sinónimos más.

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